
Grau y Cotabambas están consideradas entre las provincias más pobres del país. Ambas se encuentran conformadas por una gran variedad de pequeñas comunidades andinas, muchas de las cuales se vieron afectadas durante el periodo de violencia política de las últimas décadas.
Los gobiernos locales requieren de una mayor capacidad técnica, económica y social para afrontar con éxito los desafíos que les son impuestos en el marco de la descentralización y luchar con mayor eficiencia contra la pobreza.
La actividad agropecuaria es de subsistencia. La producción de papa nativa, principal cultivo, se emplea como alimento y semilla, y una pequeña parte se transforma en chuño y moraya para intercambio en las ferias locales. De igual modo, la actividad ganadera (ganado ovino) se desarrolla bajo el sistema de libre pastoreo, con deficiente alimentación del ganado y sobrepastoreo de los pastos naturales.
Sus pobladores presentan los niveles más altos de desnutrición aguda y crónica en el Perú, debido a la baja disponibilidad de alimentos y a su inadecuado consumo y preparación.
Por otro lado, los puestos de salud carecen de un servicio adecuado debido a la falta de equipos, herramientas y personal calificado.
Las tasas de analfabetismo en estas zonas del Perú son muy altas. Los centros educativos no disponen de un número adecuado de docentes, la infraestructura es de mala calidad, los profesores no tienen acceso a oportunidades de capacitación para mejorar las metodologías de aprendizaje, y los niños carecen de espacios de aprendizaje y distracción. Por esta razón, el fortalecimiento del capital humano es una de las prioridades en el marco de la política de responsabilidad social de nuestra empresa.
Un número importante de pobladores locales no dispone del documento nacional de identidad, lo cual les impide acceder a los diversos programas que el Estado promueve con la finalidad de luchar contra la pobreza. La propiedad privada y comunal en muchos casos no está debidamente establecida, menos aún registrada.